viernes, 7 de agosto de 2020

34 poemas, el veinte y seis ( “No es lugar para ti, mi amor” y Eudora Welty)

Eudora Welty

No es lugar para ti, mi amor. Las semblanzas. El metraje alambrado del río persigue los edificios. El rencor, al que nadie le puede llevar la contraria en este bochorno, llena la concavidad del Hudson para que uno sobreviva junto a él. Nada cabe. Y, desde luego, todo me sobra por dentro. La talla. El peso. Obstinarme. También (anoche) el beso que debajo de la luna perdió la arandela, y quedó, por si la belleza fuera demasiado, atrapado en esas cosas que pasan.

El ferry se detiene en el bel muelle. Desde acá, hay poco que decir de Siddhartha, piratas o almejas. El agua cursa sin hostigar. No hay espejo roto, no hay meditación. El regreso sobre las aguas, al cabo de un rato, cuerpo estanco, choca hacia el sur hasta encontrar mi costado. 

martes, 4 de agosto de 2020

34 poemas. El veinte y cinco

Isaías de Michelangelo

La choza en el pepinar, voluptuosa, aromas de chuletillas de Sion, los verdores y vectores, y la suma y la resta, sus delantales del arjé. Cumplo con mi espacio del cuarto a la cocina, parcho en los merinos, el verde mi favorito, y los trastes, hundidos de paciencia y fricciones, se conglomeran contra la redondez que pace.

Los vientos de la tormenta Isaías revuelven los agujeros, la vida en el espacio de cada hoja en el patio y el moral. Una talla para la estadística- La Vida sopla la vela encendida. Cuadriculado mapa ese. Aparecen Mondrian, pasadizos, orlas, perseguidos por PAC-MAN. Lo invisible se impulsa. Detrás, legará la calma, las ardillas del infinito trepan antes que arriben las lluvias. 

lunes, 3 de agosto de 2020

34 poemas. El veinte y cuatro.

Lais de Corinto de Hans Holbein


Se han encorvando las texturas.
Un sapo bocabajo en el cielo rota. 
Parchís arbóreo, bloque cirenaico, el vapor de los blancos-desplaza- asume, Lais de Corinto, el vis vis de los arrendajos: a navajazos carga esta loma con su aire La Prudencia. Vaya civilizado signo.  

martes, 24 de diciembre de 2019

34 poemas, el veinte y tres

If not, not (1975) R.B. Kitaj


Que de tanto egresar el tieso pardo del desierto, el resto de su hambre, calma sefardí, sostiene una dolorosa nota.

Que de tanto rumiar tiene una piedra hecha de conectadas desapariciones.

Que de tanto despegar no llega -no llega- a estar entre lo que pasa y se expande en esa fruta encallada.

Que de tanto poner en duda pinceláronle el color del papel, y de verdad quisieron, para que ello depurara primero el rojo, seguido por la ceguera.

Que de tanto descubrir le escondieron el fagot y la clave.

Que de tanto esperar sobrevino el garguero zumo de su audiencia, brincos de lotería, de quien le devuelve a su dueña las entrañas.

Que de tanto suponer no quiso. Y hubo que sacarle al aire para que -allá- respirara los morados, el resto del piñal empinado en la loma.

jueves, 12 de diciembre de 2019

34 poemas, el veinte y dos y la libanesa



Obstinada, jarra llena de agua, la libanesa. 
Una vez apretados los labios palpa
la cocina, y escoge utensilios, los colores,
alisa la mirada, se ajusta.
La abaya y las moscas le huyen a eso,
tan humano, queriendo ahogarse.

De espaldas y desde el kabkab hay días
que se caen los ojos. Casi se le ocurre
desear algo, insinuar una opinión.
A veces, cuando el bochorno es insoportable
y chillan las golondrinas, una gota,
por la barbilla, engorda
antes de lanzarse al vacío.

Y en el momento menos esperado
pone cada aleph
en su sitio, acomoda
un invisible tantour, 
manotea las sobras,
y a punto de estrellarse, 
bobina entre los claveles
sobre el mantel
los deseos del púrpura,
presunto alguacil que la espiará
el resto del día

ir de un lado a otro.

martes, 26 de noviembre de 2019

34 poemas, el veinte y uno


Ohne Titel (1989) Gerhard Richter

Esta mañana. Nueve. Catorce. 
Tres parches. Zigzag 
 las palomas. Arriba,
negras. Buscan
el oeste, un punto flotante
sobre los cables.
Y más arriba. Contornos
de aguas en una cantimplora
rompen las nubes
con un picahielo.
Las más tempranas.
Las que ajustan los paraguas.
La ansiedad bajo cubierta. Y
los movimientos están prendidos,
collares trincados, liban
mientras reina 
en la parada la espera. 
A punto de llegar sucede
lo que restará el comienzo 
al dia. Los autobuses,
aparatos de leucotomías,
cabecean, uno tras otro,
penitentes.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

34 poemas, el diecinueve y un pargo


Me siento. Y nada en este anzuelo
que pueda iluminar el mercurio
del esqueleto o ripie proporcional
mi muerte con la forma de un regreso?


Sobre la mesa:
el florero, sal y pimienta,
los palos coreanos,
una copa probada
el tenor del alevinaje,
limón (murciano).

Yace frente a la oferta,
descamada,
la iris del cardumen.
Rosado y asincrónico,
le han cortado las aletas.
Y la espiral del agua,
sin escándalo ni asombro,
tiene por encargo
el disco de un plato
portugués, y mis parsimonias
alvinas.