Tarde plomo. San
Isidro. Envestidas y arrebatos. Faltos de reposo los corrales. Enquiste. El
palco calla. Salta la arena –anuncio- y
se diluye. Se traza con el pase a punto que rotan las rodillas. Es punto
encerrado. Verónicas. Y a la vuelta los pitones están entre dos grandes
pulmones. Una belleza de espontaneidades en necesarias envestiduras. Ya que lo
que pasa pertenece al cero el encerado se derrite al mínimo roce. Lo dejan
pasar. Se contrae y escapa con rosados y amarillos tintos. Un toque argente de
inevitable añil. Y tal shogun, enarbola su peso detrás de la alcoba, brazos
perdidos, caquexia, y un gesto ante el té, de rodillas, si la puerta se abre
como la sombra de un arroz de blanquísima neuralgia, levanta la espalda y, en la
vaina, a la par del lomo, se recuesta (inclina) y pincha en vano la montaña. Sin aplausos.
viernes, 17 de enero de 2014
miércoles, 15 de enero de 2014
¿Abusadores con chalecos amarillos?
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| Schwefel (1985) Gerhard Richter |
La basura toma
por espacio una explicación, el rodaje del vaivén, el tránsito, un disparejo
arrullar en la copa de algunos árboles. En esta calle el material anterior a
cada transeúnte embadurna con fragancia de Ajax en frambuesas. Uno se suma con
alivio. Uno pretende -por supuesto- acabar de darse un baño. Presume de corte,
apretados glúteos, orejas limpias. Y es posible que no sea tan exagerado. Hay
márgenes. Como cuando los trabajadores públicos empujan sus tanques y pasan con
sus cepillos. Rastrillan ahuyento, delitos de por medio. Ahí. Risita, tensión,
el tatuaje con una fecha a una pin-up, guerras de introvertidos colectores, indolentes
borracheras, apaños del odio. ¿Abusadores
con chalecos amarillos? Uno concluye. A) Algo se traen. B) Te advierten el
azufre. Como si lo que se ve -sucediera- fuera un corto en la mirada que, sin
algarabías, aprieta el paso.
lunes, 13 de enero de 2014
Sobre el ruido en la niebla
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| Staubach (skizze) 1985 Gerhard Richter |
Sobre el ruido
en la niebla. Los aromas. El cascarón de guayaba, pálpitos, filtro en blanco la
sobriedad. Acullá una serie consecutiva de unos amagues devueltos en ciertos
abrazos que no rinden nunca portillos, y los procesos, en un ingenio de
mecánicas, opérculo aquel bulto hasta rayar distancia, dudan. El ensayo se repite.
Lo que se escucha se vuelve a escuchar. Y si resiste percusión no remite ni
admite. Mas bien un cucurucho se aprieta a ciegas y a tientas, excepto que el
corazón de lo que se pisa deja de latir, y aquello, quizá el hombre, con tanto
en el oído, el mundo jamás querrá perder de vista.
domingo, 12 de enero de 2014
El tero
viernes, 10 de enero de 2014
Diecisiete garzas
De raspas, al agua
marina dosier -por dócil- un reguero de garzas dejan sus patas, trasmundos,
colgando mientras vuelan. Cuando revuelve el aire hacerse una foto función de
pixeles hay un primer consenso, parvedad, inadvertida aceleración en la fosa -dejadez-
de una palabra por aflorar. Esto. Podría ser que arde, ultima, algo tan nimio. Aterrizan diecisiete en la suavidad de la duna.
jueves, 9 de enero de 2014
Podando el jardín
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| Gartenarbeit II (1966) Gerhard Richter |
Cómo dejarlo
claro sin aturdirle. Pasar la mano de contra ojete y confesar buganvillas por
almorranas, y traer el domingo, si así se le ofrece entre frescuras cambiar las
sábanas de Martha Stewart, chicharrones y croissants hasta que su aliento y el
mío sean vocación rival. Después buscaré la excusa, el taparrabo que nos
devuelva como socios la carne fláccida y su sabor a pinol, y se engendre
mientras vaya subiendo el mediodía, el tintín del hielo en la ginebra, la llama
de las partidas por las vencidas, el manubrio de la puerta, su brillo de circo
y bronce, y pues que sepa, si quiero partir, la vida no puede ser una longaniza
en manos torpes. Que afile un cuchillo, si es que impera su lejana
menstruación, imprescindible que salgan parejas las rodajas de sus proyectados
muslos.
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