jueves, 15 de mayo de 2014

Fonema

Patio toledano


Amerita en variantes. El fonema
se confunde en el error. Para los tímidos,
el segundo plano lo cose, silvas, pelotas,
vuelve a discurrir y levanta la cabeza,
como polvo al aire, y se viene esta diapositiva,
alfiz y perpendicular sin ningún distinguido arrastre.
Ya lo inculcaba El Greco. Más derecho que protagonista.
Más propio que cobrado. Algo un tanto cómodo
y a lo contrario. Mal parado con los puños en terciarios
y la justa turbación de salmodias en palisandro
cuando resbalan las veintes y el culo del vaso
hasta el cupido, y sin perder gesto- menso, isla, cueco.
Mucho más. Suplente y herbazal, gaguera,
en un asunto (que) regresa cuando se ampara
el mundo tras los patios toledanos. La lluvia.
El recogimiento. Ese roer de un momento
al que las tejas se sujetan ante el resplandor
de una canica rota por Dios.  

martes, 13 de mayo de 2014

Fragancia talco

Raps (1995) Gerhard Richter

Se llenó de olor a salmón mal cocido el edredón. Subió del Hudson hasta aquí, norte -polo- y todo a caballo, marchito, depilado y oscuro, a la sartén en su negrura, abortos y omegas, zumos de aguas pérmicas, por estos libreros amarillos a las upas aceitosas y a las malas entre arcos que alfiz y al cabo, como quien sufriera de sobresaltos por las ventanas en su transición, es casa sin gente que aguanta este unánime apestar.

Y la solución fue tan fácil como esto.

n-Akyl (60% C14, 30% C16, 5% C12, 5% C18)
dimethyl benzyl ammonium chlorides….0.05%
n-Akyl (68% C12, 32% C14) dimethyl
    ethyl benzyl ammonium chlorides…….0.05%
Ethyl alcohol……………………………………  37.00%
OTHER INGREDIENTS…………………… 62.90%
Contains Sodium Nitrate          Total 100.00%
          EPA Reg. No. 67603-4-59667


Antiséptico. Fragancia talco.  

sábado, 10 de mayo de 2014

Dolencias

Cardenal Nino de Guevara (El Greco)


No que arrastro el quirófano,
buzo en vuestra sala, puesta
la careta, cada brazo circunstancial
menguante alunizaje- onceavo
Apolo- trago al salivar, más o menos,
del charco de mis aguas. Aquí detrás,
creciente niebla, desenvainarme quisieran
multiplicadas dolencias. Ojo-mioquimia-
que no te guiño. Ni ton ni son
mis cóndilos agolpados de sones y rumbas
animan los acúfenos. Al menos, kinkilloso,
haré gesto-la gestión- y llevaré
la copa de vino supuestamente a
los labios. Ataraxia o apnea no, taquicardia
o sí, he ahí el carapacho, {a} intervalo
degenerado, de esta escama, como el Cardenal
Niño de Guevara, con entre visto
pornográfico roquete bajo el mantelete carmesí,
más crueldad que cardenal.

lunes, 7 de abril de 2014

Indicios



Halifax (1978) Gerhard Richter


No vale hundido el colchón en otro cuerpo, riñones flojos al susurro a los autos desvanecer. No valen los cazos, en mismísimo espacio, la fregadera contra otros sonidos, la grasa en la pared en su trama - lagrimón amarillo- expresión -afuera y adentro- cual dedo insiste, esa caricia que moverá al moral que instalará la ardilla que morderá el retoño en sus arrebatos estos primeros días de primavera. Ruego que mires. Se abre la puerta y no vale qué pisa ni pasa. A las tripas el quilo y medio de vísceras niega responder e instala el televisor prendido, las rendijas vegetales, comprensibles y proteínicas, que equivoco por luz, tragedia en medio de esta sala, el resto del día precipitado en pedazos en un mar de indicios. Qué sobra. Las sobras. Los opérculos. Detrás le sigue el hedor de algo que sospecho es un pedo entrando por la ventana.

domingo, 23 de marzo de 2014

La hora del almuerzo

Bodegon (1610-1625) Alejandro de Loarte



Milagrosamente breve. Un embargo estirado en el salmón. Los restos pegados en el fondo de la cazuela. Gris. Como si hubiese partido algo en las tablas de esta casa para hacerme un agujero. ¿Dónde? ¿Pero?

En el brócoli, al lado de coronas, su versículo verde echado a perder en la losa portuguesa. La flor en azul concentrado en una barcaza frente a la cuchara me espera. Su fuego. Aves en postas dividas.

Y vierto. Caso ciego el vino. Unos redondeles de espesuras tintas sin remedio. Varios deslices. Y en el fondo creo que doy con algo más duro que esto que se aprieta en la botella. La inclino como un tubo sin viento. Por si acaso me atrevo a respirar.  Y eructo.

Alrededor incluyo. Me hago una lista cortés, y rápida desaparece. Se trueca un cuerpo con otro entre las sillas, ahí, puestas alrededor de la mesa. Pongo el centrosema a un lado, priápico, trompa apuntando a Meca, y detrás me configuro los utensilios, una cadena de camellos, sedas y carpas, un interminable arenal que terminará arruinándome el plato.

sábado, 15 de marzo de 2014

Sopa de huesos




Mund (1963) Gerhard Richter

Si fuera esto amor oxidante, florete y estocada la entrada fausta de una falda negligente y llena de tuétanos. Y sin embargo, el orden. La pendiente y pendenciera exclusión de tetas y caderas enceradas en lo suyo, claveteos, claustros y poros, y sudores que huelo mastín sobre esta sopa de huesos que me sirve la camarera. Así es. Fauces. En frente los ordenados utensilios del sustento, contados currículos que disciplinarán las tripas. Pero, qué habré de masticar con la hipocondría que me rema. Para mi desconsuelo de nada sirve que ella, la camarera, lleve bordado el nombre de Isabel donde debería estar una aureola.