domingo, 6 de diciembre de 2015

Etílicas 16 (Neshaminy Creek The Shape of Hops to Come, 8.5% abv)****

McSorley's Back Room (1912), John Sloan

La antena del Philco, el radio de La Casa, sirve para colgar las toallas, para que la cotorra haga maromas, y padre cuelgue al sereno la sal de sosa.

La cuchara se contiene argéntea. Fulminante. Sin paladar, la tortura. Y sobre la mesa, lo cristalino –formica- se permea en el brazo de mi hermana si dos mosquitos se dejan desangrar.

A un lado, contraído el patio, apéndices y amapolas, el asco en la mañana con su jilguero mariachi, nada que ver, el aroma del pan llega ácimo y polvoriento. Negro en el café.

La bata de casa a madre le cuelga de los hombros. Ahora, bajo esta luz, inerme, iguales a banderillas -cuando veo caer desde este bar la nieve- se concentran los rojos de sus flores. Padre, severo, afirma cuchara en mano: “Hay que abrir la boca y salar antes de zarpar por la vida. Un hijo sin parásitos es un Hombre con futuro.”

jueves, 3 de diciembre de 2015

Etílicas 15 (Troegs Pale Ale)****



Hoy. Persiguiendo al atento regordete de la sístole- barrancos y peraltes- choqué con el aliento- etílico- sobre un mazo de flores que en la sala ha muerto. Me incliné, porque ya es diciembre, con el mismo gesto de un sapo al saltar por la ventana, y sin medir, estimé la distancia para mis huesos triturar. Reventar. Acá, cuál de ellas (violetas, rancias, amarillas), desesperado calculé, me hubiera salvado. Me desplomé. Vesícula y bazo, priápico y asustado. En un campo de avenas y parábolas.

Al creer despertar, solución a tientas, y abridor en mano, de una botella y sus burbujas, silbó, con gran alivio, el agudísimo estertor de un hada.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Etílicas 14 ( Oskar Blues Ten Fidy, 10.5% abv)****



Cuál punto aquí es mi desierto. Cómo se esparce jardín. Qué beso. A qué le paso las yemas y se transforma en caldos para la nada?

Dejo que sea trono para las abejas el rumor donde se estrella el girar de esas/mis espirales. De la memoria?


Y le digo Sí a un color. Negro. Azul es una fuente, una serie de cuencas. Amarillos. Entre las retamas de los tintoreros El Camino. Allí se me aparece la ligereza, el milagro por los campos de San Esteban de Gormaz, y el éter en su noche.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Etílicas 13 (Ommegang Games of Thrones Valar Morghulis, 8% abv)****


Abstraktes Bild (1985) y Gerhard Richter

Al entrar en el bar, las puntas de las albahacas se entremeten y sale del agua- cuál agua- aquella nariz con que soñarían los dioses para otorgar el mejor olfato. Jaras. Saúcos. Celindas. El amarillo de la retama de los tintoreros. Y cuando al trago le doy su soborno para acordarme de los hechos, la madera es un resbaloso tanteo ante mi apoyo por las cosas, menos el codo, doblado en la sombra de un arce, su envés retomado, apuntando al piso,

a este exordio, cuando me pregunto si sucumbirán mis dechados y lecturas, mis estertores o algo parecido a intentar levantarme de aquí hasta la siniestra maniobra de salir por la puerta. Porque si hay algo definido en todo esto, se me aparece esta everlasting pucha, cabrona ansiedad, a una cuarta de la Parálisis y acepto, por jurar, que esto no pasará otra vez, a menos que deje de admitirlo ahora mismo, y haga responsable a este fulcro a medio hígado enhiesto sobre mis actos y detalles menores, cuajándose común y triste en mis redes amorosas.   

sábado, 28 de noviembre de 2015

Etílica 12 (Smuttynose IPA, 6.9% abv)****




(segunda anotación)
El hombre. La iguana. Su piel desértica. Ha puesto a un lado los olores, el tránsito, pécoras y carlancas. Y de repente. Como si estuviera sobre un mástil y necesitara chupar para no aburrirse, le viene en gana un jerez, acostarse en su cama, el frío en los labios, las temperaturas haciendo su vida un hecho.

(cuarta anotación)
El hombre. La iguana. Cuando es posible sale y se trepa como si caminara. Avanza y dice cosas alrededor de algunos ojos donde una capa sepulta sus atlánticos y penetrares. El desconcierto y las apariciones que hubiera verbalizado.

(séptima anotación después de orinar)
El hombre igual. Como una insignia. Con su traje, a un metro casi, aparenta desmitificar, y como es de esperar, absolutamente no puede, en ningún momento, alejarse de su  ser. De las paredes y ranuras, de los subsuelos, de los ardores, de la temida noche.

(una de las tres últimas notas con Y cuando)

Y cuando parapetado se le concede ser un instante, iguana al fin, allí le ves entretener a mujer y hombre, piel evasiva, patina, pretensiones de cuatro patas y dobleces sobre un pie- sobra rey- o pie de rey en la medida que le resulte. O sea, substrae y recoge como si fuera un cartabón para el odio a pesar del indulto general, y para ello sobran los tontos, y quienes creen que lo que dice- y luego escriba- tendrá importancia para la raza humana.