Esta ballena, desde el autobús, barriga repleta
del linaje de Jonás, el arca de la tierra. Los pantanos. El ascendiente humo fabrica
la distancia, el devenir de los autos en silencio. Más allá. Las piedras
enfrentan las armazones que desde aquí no se ven alcanzar su ruina. A mi lado, iluminada,
una mujer frota una pantalla frente a su vientre. Un vidrio voyerista en la
marea de los pantanos amengua, velocidad igual a inmovilidad, un rostro
momentáneo. Parece no pasar nada. Esto en el burbujeo de un espesante estómago,
cartabón angular, se hunde en la imantada luz. Pues, reina la quietud. Aquí. Carruaje
sobre la pista celestial de la obediencia, se sumerge esta ininterrumpida digestión.
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lunes, 4 de abril de 2016
viernes, 1 de abril de 2016
Etílica 48 (No recuerdo cuál nombre le asignaron)
El golfo entre el lavabo y las bolsas, madrugada, debajo
de los ojos, el metileno duplicándose piel, y el sabor a toronja podrida
en el aire. ¿La verdad? Si pudiera alternar el día con el agua escurriéndose al
fondo del qué, y la ventosa del aire trufando en mis cosas, delitos, y sus
adhesiones en vitro o y una distancia que me borre aquí frente a mí, este
cuerpo en su viaje de materias en regreso, y por un instante ser feliz, despojado.
b
El día será mejor que yo. Su temperatura al raso
encuentro. La esperanza de un dado cuando rueda en pares y nones todavía.
Porque las flores igual se prenderán sobre el paro de un momento. Brotarán en un
instante. Fundas. Remisión. Vuelta a la luz.
sábado, 26 de marzo de 2016
Etílicas 47 (Green Flash West Coast IPA, 8.1% abv)****
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| Ecce Homo (1502) y Andrea Mantegna |
Cuando le vi (por vez primera) asomaron los azabaches, tramas viajando al lado de un séquito, y equivocado me secreteé que si fuera Ester le fundiría. Y. Por metraje una oreja de oro. Tallada la esfinge de mi nombre. Me abandonaría en el álveo que desemboca al ser hasta el loto del olvido. Con ello, todavía, un azabache en su mirada, insiste colgarse, su cuello, y sobre mí el temblor cuando parpadea –intermitencias donde se trocaran la numérica, Elías, y el caos. Cansado, y sin dar espacio a mis miedos, pulsé “no iré a Europa este verano”. Y sucumbí con la mirada hundida en el pasar de aguas y Manhattan. Estaba vacío. Y al fin y al cabo no quería contestar sus lágrimas que desde la más confinada estación me daban poder sobre ella. Aflojé porque era Purim. Seguí la trama de los rascacielos (argentados) hacia el arco donde se reúne un asunto de Andrea Mantegna y otro de Andrew Wyeth. Sin recurrir al fanfarroneo del dolor, y o Egipto, decidí asumir lo de siempre.
sábado, 19 de marzo de 2016
Etílicas 46 (New Belgium Stout)****
Isabel levanta las persianas. El patio. Los ecos. Y el moral todavía espera, pertinente intensidad, antes del brote. También, aparece otra Rafaela, gata negra y ojos pardos, ágil carne de Bizancio, flexible en el aire tras los insectos. La pared del edificio cuartea desde que intentaron reparar la escalera de fuego. En su intenso rojo la visita el ángulo de marzo. Llega por una rendija entre dos edificios (lejanos). La ventana pudiera ser un cuadro. Y sin embargo, la explicación es humana y táctil y sin que la vulgaridad afecte a este espíritu devuelto acá dentro, en el espacio del apartamento, hoy, bajo el olor de las flores secándose sobre las cenizas del aniversario muerto en la sala. La lámpara afloja su luz en la mesa. Un parcho sobre los relojes no tiene tiempo alguno. Mientras tanto, en el grabado tailandés, donde los dos guerreros que allí habitan, y están por morir en el suspendido tedio de la pared, los líquidos de la vida transmutan sus pacientes sales.
jueves, 17 de marzo de 2016
Etílicas 45 (New Belgium IPA) ***
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| Charles Bukowski |
Bukowski aconsejaba la imperante necesidad de permanecer en cama 4 días. El mundo se abrevia. Las cosas se aligeran. Cuando pones el pie en la calle y regresas al amplio tema de los ruidos, la gente, su mierda, se vuelve a pisar sin dolencia y los objetos, disfrazados, se acercan repletos de inocencia. Lo insistía con un vaso como el que tengo ahora sobre el esmalte del bar. Un IPA doblegado ante la amargura natural de su estado bullente. Y me imagino una ventolera sobre los campos de avenas trabajando este momento. El etanol digiriendo en su crucigrama. Porque esta mañana decidí no caminar más de lo que debía. No exceder los músculos. Ni atisbar los planes. Ningún mapa en la guillotina de un poema. Eso. Cero poemas hoy. Que se vayan a recoger avena. Que laboren y busquen el polvillo para que otro los meta en su tinte. Y. O. Los encuentren en el peralte de la guardarraya, allí, puteando al mundo, bajo ese solazo cuando las espigas, llenas de impaciencia, se agitan entre ellas sin saber que decir.
martes, 15 de marzo de 2016
Etílicas 44 (New Belgium Fat Tire Amber, 5.2% abv)***
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| Detalle y La Catedral de Toledo |
No hago más que dar tumbos a tus pies. Me
revengo.
Al lado tuyo, boca y ano, anélido, reniego
cuanto
Asunto me jale del precipicio. Tu axila.
Reniego. También afirmo. Libras. Tu cintura.
La jaula que soy. Yo. Más cercano en mi
defecto
Que todo lo tuyo remontado en su dolor
–aldaba-
Meticuloso. Cada músculo estira a la puerta,
(te) precipita alzando, prurito, mi deseo en
esas
Santas y enceradas cutículas dormidas
En la catedral de Toledo, al fondo, donde
El murmullo de los turistas se evacúa
inaudible.
domingo, 13 de marzo de 2016
Etílicas 43 (Southern Tier Right*O*Way, 5% abv)**
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| Images 4 of 4 - Version X, 4900 Colours (2007) y Gerhard Richter |
La proposición de la nieve contiene un número
desproporcionado. Cuanto pasa su recta diluye. Al instante. Se prende la
ardilla en la corteza del moral. El estado de exactitud se sumerge. Flota. Y la
red de la pequeñez se desplaza entre un copo y la confianza de otro. El riesgo
con su goma de apropiada copia se reproduce siempre en un original, lustroso,
una espontánea y cierta consistencia. Cuando se acumula, la nieve es creíble.
martes, 1 de marzo de 2016
Etílicas 42 (Smuttynose Durty, 8.4% abv)***
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| После купания 1883 After the bath |
Al imposible cuerpo que va redondeando a Isabel, tramo de una psicosis que apenas denuncia, el gravitar de su vida sobre la mía se aleja por esa cocción, astros y elipsis, entre el ciaroscuro de una noche de enero. La veo de espaldas en el espejo mirándose las nalgas. Atrevido el ojo, desquitándose entre las ranuras de los glúteos, me pregunta si la simpleza del cuerpo expuesto en ese licor prefiere la memoria al reconocer, Eros en su piel de coco, joven, el agua fresca, perlas bajando hasta los pies con todo el temple de 20 años que esperan. Cuando le paso la toalla su mano me ase ligeramente el pulgar, por si cruzar o y un paso dar hacia mi lado de los mosaicos del baño fuese ominoso tránsito de una curva donde la velocidad amenaza tragársela.
miércoles, 24 de febrero de 2016
Etílicas 41 (Carton 077XX IPA, 7.2% abv)***
En el diván menos pensado,
y quiero decir el día cuando afuera flota la garúa, aquí místicas aguas, mordiscones
por los cedros, derrumbes bajo la vergüenza de febrero, un toque de humillación
recogida en el cuello me acompaña repentino, piel de un latente sapo profundo
en los huesos que giran cuando a la izquierda se abre el atardecer hasta el fin
de las carreteras y escapan los automóviles iluminados por el ocre.
lunes, 22 de febrero de 2016
Etílicas 40 (Yards Love Stout, 5.5% abv)***
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| Untitled, summer 1944, Archile Gorky |
Me llegan infundios. Marañón tostado. Parecido al coño de Mariela merodeando las siestas, costados y entrepiernas, un punto irreversible. Y por la ventana un tábano. Culo azul verdoso escándalo en la pared de cal, baile de algo que busca y no está. Se vuelve a posar. Y deja en la toalla la pelusa redondita, lo recóndito igual a pan, virutas, la mesa de formica de la cocina de madre quien toda fruncida espanta cuanto bicho imaginario se le meta en los versículos –Ezequiel- que esta mañana padre leyó en el matutino antes que nos bajara la cucharada de sal de sosa para que todo parásito que en sus hijos reine se los lleve el bien. Cuando llega el momento de cagar, fuente la luz, ranuras el zinc, cámara oscura, filtro, otro el día, otro poderío dentro de mí se abre un potrero con reses oliendo a bosta. Y el abismo es mayor. Heces al fondo. El misterio. Debajo de mí, piensos, China, mole, ombligo. Me olerán en el instante que- aguja- me traspase lo bordado. Que en un arrozal, estoy seguro, encontraré a quien desde el mediodía tuesta marañones.
jueves, 18 de febrero de 2016
Etílicas 39 (Blue Point Toasted Lager, 5.8% abv)**
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| Los niños y Fidelio Ponce de Leon |
Hay algo roto que. Como la espalda del Truco que. Una incomparable historia en la cual las rupturas son tan humanas
que uno preferiría decir que. Las cosas no deberían romperse sin tener que
avisar que. Pero hay cosas rotas que. Costillas rotas que. Humanos rotos que
nadie sabe componer a pesar que. Se ha soñando que. En la cumbre que. Y sin
embargo que. Aparecen o le aparece un murmullo de un dios que. Y la transfusión
de la transformación es tal que. Todos deberíamos, valga las apariencias, sobre
todo soñar que. Ahora acusar que. Y
recibir por justicia de lo negado que. En calles, casas, fábricas, cárceles y escuelas
que algo pase que. Nos ponga y recomponga el nivel que. Para que alivie que. Ya
nadie pueda negar que. Ahora en los top cienhundreds que. Que aquí se exige
que. Que la culpa de todos aquellos que. Para el orden que. Hubiera tenido que
ser alguien que. Nosotros por ende igual a quien que. Sin tener que abonar o y
abandonar lo que. Tenemos que discutir en este incesante murmullo que no merecemos
que.
martes, 16 de febrero de 2016
Etílicas 38 (Weyerbacher Insanity, 11.2% abv)**
Cuento las nauseas. El arco de carpanel de
algún sujeto como yo. Su moco en el frío, lejos de la mar -sal- aún con la sal
extraída por los aires. Me fijo en el cuero -rosetas de una alegría alejada de amores- y esa falta que lo convierte casi en indecencia olfatoria, en la minería del
rostro endurecido si tarde el vaso se le resiste. Y tantas veces, un instante
de bella lucidez, la risa, estancada, y a priori condensándose al repetir/intuir/saber que abajo se viene la
civilización, la cortina del baño que hace dos meses se desprende porque no hay
modo alguno de separar lo uno y lo otro sin que un ataque etílico borre con sus
reducciones el miedo. El Miedo. Sí. El que lo sujeta hasta partir en puertas la
salida, y quebranta por cansancio hasta el punto que logra, bribón, palparse La Salvación, allí cuadrilátero, piernas en gambitos, blancas contra blancas, y por
encima de un caballo, a galope con la Reina Perdición, a sabiendas que le pedirá
tablas en el próximo bar.
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