martes, 29 de diciembre de 2015

Etílicas 22 (Brooklyn Blast, 8.4% abv)****

15. Sept. 2009, Gerhard Richter

Llega el hueco. Y mi vida es triste. Y para lo triste no es necesario estar. Asumo el continúo clonar de líneas en la lluvia que, por cierto, desciende fría, gruesa, estimulante. Ante el redondel de la renuncia se planta, en G menor, esta sístole, los autos estacionados por los ruidos, y sin querer, en el goteo, compadecen amorfos cuadros, defectuosas memorias, partes de varios cuerpos, el rostro de algunos instantes que fui.


Y en la próxima esquina, Cuando el hueco no es un tramo en picada, pretendo sacar de las palabras un cello, mi agresión contra los hechos, dilatar la lluvia antes de abrir la puerta de La Casa. Me acerco y, cuidadoso, tambaleando bajo el peso de quien soy, me separo. Extrudo por el llavín, justo antes de entrar, el verbo huir en el pluscuamperfecto del subjuntivo.

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