martes, 27 de mayo de 2014

Higos y ego

Emma Zunz  (Alberto Breccia)


Si dije higos, por no dividir el ego aparte, sigo hiel por el costado, y tan congelado, que si abro las cortinas quedaría bajo mi sombra igual que fruto seco. Ya lo decían en los frascos. Ya lo decía el pregón, menos vale la pulpa que plusvalía (melosa) sobre el fragor en la apraxia. 
Allí contra  la lengua resbalosa donde insiste el tartamudo, como en los tiempos griegos con sus exuberantes equis, dije que venía por si alguien estaba pronto ante mi insistencia. Después me acosté con ella. A decir, con esa plenitud del desliz, tacones y escote, impúdicas caderas que subían unas escaleras imposibles de subir. En fin. Emma Zunz. De perfil a perfil. Algo así en velocidad mínima y gran cálculo a partir del vómito y la venganza. Y supe entonces qué es callar por amagar. Y entré de sopetón en esta incongruente soledad. Como lo hacen los hombres de mi edad cuando piensan demasiado a la hora de chingar.

lunes, 26 de mayo de 2014

La marisma (a Cristina)


Cape May Peninsula, Nueva Jersey, EE.UU


La marea deja, imperceptible turba, las sombras del muelle vibrando entre chicotes. Se calcula, lejos se acaricia, un ejército marrón, el caserío y sus marinas inermes. Y para dividir, desde un nido, en la dispareja plenitud del agua, se lanza un águila rasando los espartinales. Lo demás, desamparo. Allá, fuera del círculo, las gaviotas chillan. Y los patos. Negros. Hundimientos. Ademanes en bujetas de bentos. Se implanta la crueldad como si adentro de una fruta colgara una gusanera que persiste a pesar de la lluvia primaveral. Y en medio, veta, ínsula, cuatro árboles, desgajes, al fuete de los vientos asume un arca gris. Queda exhausta la lectura de cada uno de estos seres a la deriva. La marisma se carmena los cabellos en ese espejo. Y. O. Sobre las órbitas de unas garzas.

jueves, 15 de mayo de 2014

Fonema

Patio toledano


Amerita en variantes. El fonema
se confunde en el error. Para los tímidos,
el segundo plano lo cose, silvas, pelotas,
vuelve a discurrir y levanta la cabeza,
como polvo al aire, y se viene esta diapositiva,
alfiz y perpendicular sin ningún distinguido arrastre.
Ya lo inculcaba El Greco. Más derecho que protagonista.
Más propio que cobrado. Algo un tanto cómodo
y a lo contrario. Mal parado con los puños en terciarios
y la justa turbación de salmodias en palisandro
cuando resbalan las veintes y el culo del vaso
hasta el cupido, y sin perder gesto- menso, isla, cueco.
Mucho más. Suplente y herbazal, gaguera,
en un asunto (que) regresa cuando se ampara
el mundo tras los patios toledanos. La lluvia.
El recogimiento. Ese roer de un momento
al que las tejas se sujetan ante el resplandor
de una canica rota por Dios.  

martes, 13 de mayo de 2014

Fragancia talco

Raps (1995) Gerhard Richter

Se llenó de olor a salmón mal cocido el edredón. Subió del Hudson hasta aquí, norte -polo- y todo a caballo, marchito, depilado y oscuro, a la sartén en su negrura, abortos y omegas, zumos de aguas pérmicas, por estos libreros amarillos a las upas aceitosas y a las malas entre arcos que alfiz y al cabo, como quien sufriera de sobresaltos por las ventanas en su transición, es casa sin gente que aguanta este unánime apestar.

Y la solución fue tan fácil como esto.

n-Akyl (60% C14, 30% C16, 5% C12, 5% C18)
dimethyl benzyl ammonium chlorides….0.05%
n-Akyl (68% C12, 32% C14) dimethyl
    ethyl benzyl ammonium chlorides…….0.05%
Ethyl alcohol……………………………………  37.00%
OTHER INGREDIENTS…………………… 62.90%
Contains Sodium Nitrate          Total 100.00%
          EPA Reg. No. 67603-4-59667


Antiséptico. Fragancia talco.  

sábado, 10 de mayo de 2014

Dolencias

Cardenal Nino de Guevara (El Greco)


No que arrastro el quirófano,
buzo en vuestra sala, puesta
la careta, cada brazo circunstancial
menguante alunizaje- onceavo
Apolo- trago al salivar, más o menos,
del charco de mis aguas. Aquí detrás,
creciente niebla, desenvainarme quisieran
multiplicadas dolencias. Ojo-mioquimia-
que no te guiño. Ni ton ni son
mis cóndilos agolpados de sones y rumbas
animan los acúfenos. Al menos, kinkilloso,
haré gesto-la gestión- y llevaré
la copa de vino supuestamente a
los labios. Ataraxia o apnea no, taquicardia
o sí, he ahí el carapacho, {a} intervalo
degenerado, de esta escama, como el Cardenal
Niño de Guevara, con entre visto
pornográfico roquete bajo el mantelete carmesí,
más crueldad que cardenal.

lunes, 7 de abril de 2014

Indicios



Halifax (1978) Gerhard Richter


No vale hundido el colchón en otro cuerpo, riñones flojos al susurro a los autos desvanecer. No valen los cazos, en mismísimo espacio, la fregadera contra otros sonidos, la grasa en la pared en su trama - lagrimón amarillo- expresión -afuera y adentro- cual dedo insiste, esa caricia que moverá al moral que instalará la ardilla que morderá el retoño en sus arrebatos estos primeros días de primavera. Ruego que mires. Se abre la puerta y no vale qué pisa ni pasa. A las tripas el quilo y medio de vísceras niega responder e instala el televisor prendido, las rendijas vegetales, comprensibles y proteínicas, que equivoco por luz, tragedia en medio de esta sala, el resto del día precipitado en pedazos en un mar de indicios. Qué sobra. Las sobras. Los opérculos. Detrás le sigue el hedor de algo que sospecho es un pedo entrando por la ventana.