martes, 1 de julio de 2014

Vacacionales (III) o Viaje de vuelta y revuelta al reloj de las materias

Max Ernst. Cover for Repetitions (1922)

1
Se requiere otro agujero. El reemplazo de un agujero por otro y la mordeduras de las acelgas y la masa con su aroma saliendo del horno. Los requerimientos como la piel del tigre o las plumas de un ave. Y sin ello. Otro agujero. Otro animal con otra mordida u otro cantar. O. Y. El vuelo de lo pelado. La carne expuesta con su palidez lista para las digestiones, esa mancuerna que teje el macramé hacia un nudo inexplicable y, sin embargo, cuelga una maceta con gerundios en colores. Como si todo sucediera enredado en el tiempo en un constante balancear. Allí en el péndulo sin ombligo de algo que ligeramente se mueve sin tener que explicarse.

2
El huevo en un despiadado desparrame. Sobre la índole de la plenitud su transparencia omitida. La funda de la gravedad rota. E igual que en los cantos gregorianos el indulto monótono, su variante en amarillo a pedazos en el resbalo. Así sobre un plato de vuelta a la vida.

3

Cuando cierran las tripas el viaje de vuelta y revuelta al reloj de las materias, un cántico expela sifones de C menor a mayor tristeza, la despedida de aquel contacto con el campo de los escaroles, el torcido viaje rojo de los frijoles buscando el cielo o las serenas aguas brillando bajo la luna de los sapos hipnotizados donde flotaba lleno de envidias verdes el arroz, y ahora que atrás solo queda vacío, palanca y coriolis, se escucha en la radio la primera noticia del día.

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