lunes, 30 de junio de 2014

La mano de Ka


Jan Lukas. Sans titre (1946)


El plumaje, trizas. A mitad de carretera un pájaro muerto. El resto de los motores y sus ronroneos, salidas desde las sombras a una velocidad incontenible por las glándulas, engrudo que me acerca a Ka. Ese olor a sobacos con sus puntas (erizadas) en dirección a mi Parálisis. Caucho y asfalto sus brazos, el ingrávido recorrido de sus dedos al roce. La carga. Las nubes bizcas y sedientas. Hasta que en la concupiscencia vuelve su piel a pasar tan veloz como lo último, sin pedirle permiso al destrozo. Se oye dentro del caracol como transcurre en una distancia etérea el ronquido invisible de lo perdido. Y sin embargo, el resto queda en su sitio. La mano de Ka en mi brazo. Azucarado atisbo en su voz cuatro castaños moviéndose. Los blancos intermitentes del peralte enflaquecidos.

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