sábado, 2 de abril de 2011

Fragmentaciones sobre una charla de Leonardo Padura en El Instituto Cervantes de Nueva York acerca de su novela "El hombre que amaba a los perros"


2 de abril y el 2011


Las coordenadas. Un hecho donde se escribe donde allí (allí) (las patrias) rechinan. Los trances. Dentro de esto uno adhiere el oscurantismo. La letra. A lo que, independiente, se cede a la palabra. 

Muchas gracias. Pasado por agua. En Zúrich, en una sala repleta, se alegra la gente (para tomar el sol). En esos días... Porque, porque. Así las anécdotas. Así se chismosea un libro. El futuro de una novela.

No es lo mismo lo mismo que la pauta del diálogo. La isla donde, por ejemplo, las descendencias dicen que no tienen camino. ¿Quién seguiría las voces gigantes. El trueno. La deriva. Su peso?

La imitación. La utopía. Maximizar el estrépito. La práctica del antes pervertido. Y uno se va planteando la ambición de los fenómenos que parten con sus velas de regreso.

Le falta lo sagaz a la torpeza. Trotsky. Un periplo con una línea cuarentesca cuando mi madre escuchaba los bimotores en una playa. Hasta aquí se cuela esa imagen de mi madre cuando Dos Passos publicaba una novela. El ascenso de los bigotes. Por lo demás, el territorio de las guerras. La sangre.

La saña. ¿Quién desaparece en el seno de un partido? No confundirlo con un partido de vólibol. En una república donde la guerra un día te recluta para ser un asesor inteligente. Decisivo. Asesor. Asesino.

La capacidad de las tinieblas se entrena para que la vida sea el arma de Mercader. Después. Barcelona. París. El dandy (y) las carreras (y) los burdeos (aromáticos).

El camaleón se desdibuja. Le pone los labios al amor (y). Aquí el último hipo. Lo conducen hasta el asesinato. Otra pregunta ¿Crees en un sistema donde un hombre puede convertirse en un calculado asesino?

El anonimato en la isla. Mercader. El extremo de un cabo donde sus perros. Galgos. Sobrevivientes. Pasaron por una cinta de celuloide. Risitas. En la oscuridad de la sala del cine alguien le roza el muslo a alguien. En fin, cómplice y olvido.

Es significativo el peso de la traición. Los vínculos son un cuento preparado por las estepas rusas. Después de su ascensión al cielo Trotsky se encuentra con el cañón oscuro de Mercader.

Cuesta trabajo todo esto. El espacio de la ficción es una brecha para robarle a la escritura. ¿La verdad? Se complica el informe porque el tarantinismo de la historia llena de bergoña. Hitler (etcétera). Temas para congresos y mesas redondas.

¿Cuándo es un personaje responsable históricamente? La pregunta se presenta con forma de patíbulo. Pero. La voluntad (intervenida) es una historia donde el personaje se revela para ser testigo de los elementos.

¿Mercader? “La muerte que se merecía (pauta) o la que no se merecía (¿hubo aquí otra pauta?) porque era un ser humano.” Leonardo Padura.

1 comentario:

jardinese dijo...

Buenos trozos Bulenda. Captan los momentos y las preguntas.