viernes, 1 de abril de 2011

2) Balenciaga 1) Coco Chanel

1ro de abril y 2011


2)
Resbala algo parecido a la piel. También el negro. Rota el hombro. Y casi aparece un temor que se anuncia cuando el cuello parece suspenderse hacia el tallo más alto. Una caída dirían. Una cascada casi dura. Blanca y emplumada. Y sin embargo, transparente. Irremediable. Como una catedral. Cuando esto sucede, de mujer a silueta, se presenta esa gelatina por donde pasa el nitrato de plata. Parece levitar. Otro hombro y las estiradas piernas han hecho una letra hacia ese abecedario para el gesto. La elegancia no admite equivocaciones. Balenciaga.

1)
El abandono donde el pie era un secreto. Y el carcaj se cargó de su testosterona. Le puso cinceles a cuerdas. Le recogió a la cintura el abandono de la campana. Y propuso. Fue encogiendo la distancia para que una mujer bajara las escaleras de la mano de Duchamp. Marcel. Así, en parte, han sido los enrosques que forjaron al pantalón. Al glúteo. La demoniaca práctica de los orinales. Una bragueta para todos engarzada, y la puntería, el blanco donde aparece la flecha clavada. Entonces. Los aguaceros jamás volvieron a tener las mismas aguas. Y como en el verbo, nació de las aguas el pentateuco del aroma. Coco Chanel

2 comentarios:

desvalijados dijo...

mucha fe, aunque en denial. insisto.
esto es bello: "Rota el hombro".
juegas, juegas mucho. sí, debes ser un loco de esos que se creen cuerdos. sí.

Oscar Bulenda dijo...

Les tengo fe absoluta a los pilotos cuando vuelo. Pero, esas otras efes...tendría que jugar un poco más con ellas. Lo que me a-fe-rra a este espacio es la gran f-uerza gravitacional del éter. 