miércoles, 29 de abril de 2015

El deseoso (Sismos)


Anoche, tensado, volví sobre el cuerpo. Su soga argumentadora tejida densa. Palpé la gruta de su ano. Jarcios ceros sumaron los movimientos en el gris donde quisiera poner todo a descansar. La gracia de un cuello fundido en el nitrato de plata y en el instante del flas cegador. A dichos vericuetos transmudé las tripas, repletas, frescas, como dulce en las axilas trémulas. Algo allí, obsceno y delicado, partió a Nepal para acurrucar la tierra y hacerla temblar de placer. 

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